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Los desafíos en torno al agua del Perú y su capital en el contexto del Cambio Climático

Publicado: 2017-07-21


Recientemente en el Perú se vivió una situación de desastre ocasionada por el Fenómeno El Niño Costero. Pero no fueron realmente los peligros de este fenómeno lo que desencadenó la alarma nacional, sino que fue la alta vulnerabilidad de la población lo que generó la situación de desastre. Y los resultados fueron lamentables.

En Lima se evidenció cómo la escasa planificación y la vulnerabilidad incrementó no solo el desastre de los huaycos e inundaciones, sino también se evidenció la desesperación masiva. Cómo olvidar a los grupos de personas concentrados en diferentes puntos de distribución de agua de camiones cisterna, más aún, cómo olvidar a personas con baldes en las diversas piletas de la ciudad para reunir agua para sus hogares. Inclusive en los sectores más altos de la sociedad se podía ver a gente desesperada arrebatando las últimas botellas de agua de los supermercados.

Pues fue de las pocas veces que la privilegiada ciudad de Lima sufrió, a nivel total, estrés hídrico.

Lima, la capital del Perú, está ubicada en la franja costera de la vertiente del Pacífico, al oeste de los Andes. Es la ciudad más grande del país, con una población de casi 10 millones de habitantes. No solo es la zona urbana más densa demográficamente hablando, sino que también es donde se concentra la mayor cantidad de servicios, instituciones tanto públicas como privadas y, en resumen, donde se concentra el poder del país.

Las consecuencias de esta centralización no son las más positivas, en especial, por la poca planificación que se ha tenido históricamente, lo cual ha desencadenado un caos visible desde muchas perspectivas. Migración descontrolada, contaminación y un sistema de transporte deficiente, son solo algunos de los ejemplos de la inadecuada gestión territorial.

Un grave problema de la ciudad de Lima es la accesibilidad a los recursos hídricos para los sectores de bajos recursos.

Pero si se sabe que el Perú cuenta con una enorme reserva de fuentes de agua, por qué preocuparse por este tema. Según la Autoridad Nacional del Agua (ANA) el volumen promedio anual de agua es de 1 768 172 millones de metros cúbicos, ubicando al Perú entre los 10 países con mayor disponibilidad hídrica. Sin embargo, tan solo 2,2% del agua calculada se encuentra disponible para la vertiente del Pacífico, mientras que un 97,3% para la del Atlántico. De igual manera, la demanda hídrica responde a diferentes usos, como el agrícola, el industrial, el poblacional.

Lo que ocurre en el país es que más del 80% de la oferta hídrica es destinada a las actividades agrícolas y solo un 6% al uso poblacional. Pero además, gracias a esta situación y a la distribución poblacional del país, se han construido y continúan planificando grandes proyectos de infraestructura de trasvase de aguas, con el objetivo de abastecer la fuerte demanda de la agricultura que además se concentra en la costa peruana.

Entonces, es notable la presión de la costa frente al resto del país… ¿y las reservas de los glaciares ayudan? Según el Instituto Nacional de Investigación de Glaciares y de Ecosistemas de Alta Montaña, se cuenta con 3 044 glaciares y más de 12000 lagunas, pero estas vienen sufriendo cambios significativos en los últimos años: los glaciares retroceden aceleradamente, mientras que las lagunas se incrementan en número.

Así que este es el contexto del Perú sumado al del Cambio Climático: una gran disponibilidad hídrica pero una desequilibrada gestión hídrica.

Los desastres ocurridos con el Fenómeno del Niño Costero, demostraron lo trágico que puede resultar ser una sociedad sin planificación, sin educación y sin consciencia. Es momento de estar preparados para los efectos del Cambio Climático y de tomar decisiones conscientes pensando en el ya conocido Desarrollo Sostenible y en los intereses de todos los peruanos.

Las lagunas y lagos seguirán aumentando y serán excelentes almacenes de agua, pero deberán ser utilizados consciente y estratégicamente tanto para el beneficio de la población, como para la conservación de los ecosistemas.

Por ello, creo que es momento de mirar hacia atrás, a las experiencias ancestrales y aprender de sus adaptaciones geográficas y climatológicas. Los antiguos peruanos conocían su territorio y se adaptaron a él.

He tratado de poner en evidencia los desafíos que las autoridades se deben plantear para enfrentar los peligros del Cambio Climático. El riesgo de sufrir los impactos del Cambio Climático es mayor si se cuenta con poblaciones vulnerables y expuestas a peligros, pero además el riesgo es mayor si no existe una adecuada planificación ni gobernanza.

Es momento de dar el ejemplo y si Lima es la capital del país, debe implementar y desarrollar prácticas amigables con el ecosistema que aseguren la distribución para todos sus habitantes. Lima es un desierto que alberga alrededor del 30% de la población del país y por lo tanto es necesario que se adecúe a su territorio y que aprenda a cuidar y reciclar este recurso tan preciado, el agua.


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